
El "Rape" es un pez feo, tan feo, que hace relativamente poco tiempo se suponía que su carne blanca no podía saber bien, pero lo cierto es que hoy tiene fama (y la merece) de poseer un sabor excepcional. Para convencerse de esto no hace falta comerlo, basta con pagarlo en la pescadería que lo tenga, o en el restaurante. El precio ya lo dice.
Estamos refiriéndonos al rape de nombre científico "Lophius Piscatorius" que es el blanco. El hermano es el rape común "Lophius Budegasa", pero están reconocidas más de doscientas cincuenta especies. Todos ellos viven en los fondos y el hogar de los más grandes supera los quinientos metros. Tienen una boca enorme y un estómago extensible con el que pueden engullir de una sentada (exagerando un poco) la mismísima Catedral de Santiago si los dejáramos.
También es un pescado de una familia rara, excepcional entre los peces, porque entre esos que viven en las profundidades, los hay en los que los machos son tan pequeños en relación con el otro sexo, que penetran en el tegumento de las hembras y viven de su sangre, como parásitos. Quizá conozcamos a alguno, que no sea rape y ni siquiera pez, que haga lo mismo.
En la Naturaleza, de vez en cuando, aparecen casos parecidos en los que siempre el parásito es el macho, como los zánganos. Ya sabemos que la Mantis religiosa, se venga engullendo al compañero después, pero el caso del macho de la Vorticela es verdaderamente vergonzoso.
© OLAF